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viernes, 20 de octubre de 2017

BAÑARSE DESPUÉS DE COMER Y EL CORTE DE DIGESTIÓN

Seguro que a todo el mundo nos han dicho todos los veranos eso de que hay que esperar 2 horas después de comer para bañarse, porque puede darnos un "corte de digestión". Pues bien, a pesar de que la mayoría de las veces el saber popular es, valga la redundancia, muy sabio, esto no es tan cierto como se cree.

El corte de digestión, como se conoce popularmente al síncope por hidrocución, se produce por la exposición del cuerpo a un cambio brusco de temperatura; por lo tanto, no está directamente relacionado con la digestión.

Sin embargo, aunque no es la causa, sí que tiene que ver, ya que, si esta exposición se da en los momentos posteriores a una elevada ingesta de alimentos, las probabilidades de sufrir el síncope por hidrocución se ven aumentadas.

Por lo tanto, lo que se recomienda es no entrar bruscamente en el agua fría, sino mojar previamente la cabeza.

Estas precauciones se deben extremar con los niños, ya que, al no ser conscientes del riesgo, pasan de estar jugando en pleno sol, a tirarse al agua de golpe; por lo que fácilmente su cuerpo va a pasar de unos 40ºC, a unos 20ªC en apenas segundos, pudiendo dar lugar al corte de digestión. Además, es recomendable permanecer a la sombra durante y después de las comidas.

Si aún así, al zambullirse siente náuseas o mareos, lo mejor para evitar complicaciones, es salir del agua.


 CLÍNICA DEL SÍNCOPE POR HIDROCUCIÓN.

Ya sabemos qué factores extrínsecos lo producen, pero ¿qué ocurre en el interior de nuestro cuerpo? Los humanos son organismos homeotermos, es decir, independientemente de la temperatura externa (siempre que sea en unos rangos asequibles), es capaz de mantener la interna más o menos constantes, activando mecanismos internos de compensación.Al someter al organismo a un cambio fuerte de temperatura, se desencadena bruscamente el reflejo inhibición de la respiración y la circulación, por lo que desciende la cantidad de sangre que llega al cerebro, pudiendo producirse mareos e incluso la parada cardiorrespiratoria. Esta reacción se puede agravar cuando se produce en períodos de digestión después de las comidas. Esto se debe a que, durante estos periodos, se acumula mayor cantidad de sangre en el aparato digestivo, lo que supone que llegue menos al cerebro, por lo que es más fácil que se produzca un déficit de riego.

En cuanto a la mortalidad, rara vez se produce por el síncope en sí. El problema es que esto se produce en el entorno del agua, por lo que la pérdida de conciencia puede dar lugar a un ahogamiento. En función de esto, se distinguen dos tipos de fallecidos por síncope por hidrocución:
  • Ahogados blancos, que son aquellos que fallecen por la parada cardiorrespiratoria producida por el síncope, que son los menos habituales. Se reconocen porque el cuerpo suele flotar en el agua.
  • Ahogados azules, que son los que se mueren ahogados en el agua al perder la conciencia; la hipoxia que se produce hace que se hundan en el agua.