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lunes, 23 de octubre de 2017

¿ES SALUDABLE BEBER 2L DE AGUA AL DÍA?

En nuestra sociedad se han extendido como si de un mantra se tratase consejos como: “debes beber 2 litros de agua al día”, “al menos 8 vasos de agua diaria”, “tu orina debe ser muy clara”, etc. Estos nos han llegado por múltiples fuentes como son los medios de comunicación e incluso profesionales (médicos, nutricionistas, entrenadores), que lo presentaban como la única manera de llevar un equilibrio hídrico saludable.

No se conoce el origen exacto de esta recomendación pero existen diversas teorías. La más extendida es la que lo fundamenta en una interpretación sesgada y errónea de la  una frase publicada en 1945 por la Junta del Consejo Nacional de Investigación de Alimentación y Nutrición que decía: “Una asignación de consumo diario de agua para un adulto podría establecerse en unos 2,5 litros de agua”. Sin atender a como seguía esa misma frase “teniendo en cuenta que la mayor parte de esta cantidad está contenida en los alimentos que consumen habitualmente”.

Además, algunos expertos apuntan a la posibilidad de que esta presión sobre el consumo de agua responda a intereses comerciales concretos de industrias que manejan la comercialización de agua embotellada, las cuales han crecido exponencialmente en las últimas décadas. Señalan también que numerosos estudios que apoyan esta recomendación están subvencionados por dichas industrias, lo que podría ser un importante sesgo de los resultados.

¿ POR QUÉ NO DEBEMOS CREERNOS ESTE MITO?

La recomendación de beber 2L de agua al día no se apoya en ninguna evidencia científica sólida, ya que entre la población general no existe un déficit de hidratación que justifique este consejo.  Los supuestos beneficios en la salud que se le han achacado al aumento del consumo diario de agua han sido desmentidos en numerosos estudios, pero a pesar de ello este mito no ha hecho más que extenderse siendo un ejemplo más del poco poder de la lógica científica frente a la opinión dominante.

Debemos saber que nuestro cuerpo cuenta con un sensor de hidratación que mediante un mecanismo homeostático regula esta ingesta. Sin embargo, estas recomendaciones nos invitan a ignorarlo: “¿No tiene sed? No importa, siga bebiendo hasta llegar a su cuota diaria”. Además también se ha asegurado que un buen balance hídrico se observa en el color de la orina, pero diversos estudios han demostrado que no existe relación significativa.

En numerosas ocasiones se han recomendado estos 2L diarios como método de adelgazamiento, basándose en que beber agua fría acelera ligeramente el metabolismo y beber agua previamente a la comida produce un efecto saciante. Sin embargo, debemos ser conscientes de que su efecto es muy limitado, por lo que no es la clave para perder peso.

RECOMENDACIÓN REAL DEL CONSUMO DIARIO DE AGUA

Es importante recordar que el agua que consumimos no solo viene en forma de agua líquida propiamente, sino que numerosos alimentos presentan un alto contenido en esta (vegetales, fruta, carne, pescado, huevos, sopa, caldo...), con los que no solo te nutres sino que también te hidratas.

Por otra parte, no hay una pauta general y absoluta de consumo diario de agua ya que depende de los requerimientos de cada individuo, es decir, para una persona sana la sed es la guía adecuada para tomar agua sin necesidad de pautar una cantidad determinada que no necesitamos. Pero siempre teniendo en cuenta excepciones para: deportistas, bebés, embarazadas y en periodo de lactancia, personas que siguen dietas cetogénicas, enfermos (cálculos renales) y ancianos. Solo en estos casos, sería conveniente programar una ingesta de líquidos más allá de su sensación de sed.

Para más información:

viernes, 20 de octubre de 2017

 CLÍNICA DEL SÍNCOPE POR HIDROCUCIÓN.

Ya sabemos qué factores extrínsecos lo producen, pero ¿qué ocurre en el interior de nuestro cuerpo? Los humanos son organismos homeotermos, es decir, independientemente de la temperatura externa (siempre que sea en unos rangos asequibles), es capaz de mantener la interna más o menos constantes, activando mecanismos internos de compensación.Al someter al organismo a un cambio fuerte de temperatura, se desencadena bruscamente el reflejo inhibición de la respiración y la circulación, por lo que desciende la cantidad de sangre que llega al cerebro, pudiendo producirse mareos e incluso la parada cardiorrespiratoria. Esta reacción se puede agravar cuando se produce en períodos de digestión después de las comidas. Esto se debe a que, durante estos periodos, se acumula mayor cantidad de sangre en el aparato digestivo, lo que supone que llegue menos al cerebro, por lo que es más fácil que se produzca un déficit de riego.

En cuanto a la mortalidad, rara vez se produce por el síncope en sí. El problema es que esto se produce en el entorno del agua, por lo que la pérdida de conciencia puede dar lugar a un ahogamiento. En función de esto, se distinguen dos tipos de fallecidos por síncope por hidrocución:
  • Ahogados blancos, que son aquellos que fallecen por la parada cardiorrespiratoria producida por el síncope, que son los menos habituales. Se reconocen porque el cuerpo suele flotar en el agua.
  • Ahogados azules, que son los que se mueren ahogados en el agua al perder la conciencia; la hipoxia que se produce hace que se hundan en el agua.