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martes, 14 de noviembre de 2017

MITOS SOBRE LA DIABETES (PARTE I)

“La insulina cura la diabetes”: La insulina ayuda a controlar los niveles de glucemia y por tanto la diabetes pero en ningún caso la cura, ya que no corrige su causa subyacente. 

“Todos los diabéticos tienen que medicarse con insulina”: Esto solo es aplicable a los diabéticos de tipo I, cuyo páncreas ha dejado de fabricar la insulina definitivamente. Sin embargo, algunos diabéticos de tipo II no necesitan inyectarse insulina ni pastillas para controlar sus glucemias.

“Los niños pueden curarse de la diabetes cuando crecen”: Esto es completamente falso, ya que es una enfermedad crónica que se controla pero, hasta el día de hoy, no se puede curar. Los niños que desarrollan tempranamente o nacen con diabetes tipo I tienen sus células pancreáticas productoras de insulina destruidas, por lo que nunca volverán a generar insulina. Mientras, que los niños afectados por diabetes tipo II pueden experimentar mejoras en sus concentraciones de azúcar en sangre, aunque no es lo más común.

“Los diabéticos pueden percibir anomalías en su glucemia sin necesidad de medición”: Es falso, ya que a pesar de que en ocasiones se pueden presentar algunos síntomas como sed, debilidad o cansancio (cuando los niveles son muy altos), la única forma de conocer y controlar a tiempo los niveles en sangre es midiéndolos con regularidad.

lunes, 6 de noviembre de 2017

TRATAMIENTO DE LAS AGUJETAS

A pesar de que en la sabiduría popular existen diversos métodos que supuestamente ayudan a quitar las agujetas, lo cierto es que nada de esto está probado científicamente.

Seguramente el método de tratamiento más conocido y extendido, a la vez que practicado, sea el de beber un vaso agua con azúcar o su equivalente de Aquarius o cualquier bebida azucarada. Esto se basa en la falsa creencia de que la causa de estos dolores musculares está en la formación de pequeños cristales de ácido láctico entre las fibras musculares, ya que la glucosa ayuda a disolverlos; pero, como ya hemos explicado anteriormente, ya hace unos años que se demostró que esto no era cierto. Con lo cual, no sirve de nada, es más, no está muy recomendado, ya que no aporta más nutrientes que el propio azúcar.

Lo que sí se puede hacer para disminuir la intensidad del dolor, es intentar relajar la musculatura, ya sea con métodos de vibración o con masajes musculares. Los masajes no se pueden hacer de cualquier forma y, siempre que sea posible, debe realizarlos un profesional. Pero por si esto no puede ser, aquí os dejamos un vídeo explicativo de cómo dar automasajes en la musculatura de las extremidades inferiores.

viernes, 27 de octubre de 2017

IMPORTANCIA DE LA VACUNACIÓN

Una de las medidas preventivas más eficaces para reducir la mortalidad son las vacunas. Las campañas de inmunización evitan entre 2 y 3 millones de muertes cada año por enfermedades prevenibles como la difteria, el tétanos, el sarampión y la tos ferina. Sin embargo, hasta un 25% de los niños de todo el mundo no recibe las vacunas básicas necesarias. No tenemos que irnos muy lejos para ser testigos de esto ya que, aunque es menos habitual, la amenaza de contagios de estas enfermedades en países desarrollados continúa existiendo.
El problema radica en que vacunarse es una decisión personal, pero debemos ser conscientes de que no solo repercutirá en nosotros mismos sino que exponemos la seguridad de toda la comunidad. 

En la actualidad, continúan circulando una gran cantidad de mitos sobre las vacunas y sus supuestos efectos adversos. Por ejemplo, algunos las consideran tóxicas y antinaturales, pero lo cierto es que son seguras. Si tuvieran dosis dañinas de químicos las organizaciones de salud pública no fomentarían su uso y los profesionales de la salud no las recomendarían. Otros mitos que han cobrado fuerza en los últimos años es que determinadas vacunas causan infertilidad o esterilidad. Pero múltiples estudios científicos han desmentido estas afirmaciones porque no se ha encontrado relación entre la inmunización y estas patologías.

jueves, 26 de octubre de 2017

¿QUÉ ES LA ARTRITIS?

La artritis es una enfermedad que afecta a las articulaciones, produciendo hinchazón, dolor articular y rigidez, impidiendo muchas veces el normal funcionamiento de estas, ya que se ve alterada la movilidad.

Las causas de esta afección son varias:
  • Una enfermedad auto-inmune: en la cual se produce un fallo en las células de defensa que van a atacar al tejido propio del organismo. 
  • Una fractura.
  • El desgaste y deterioro de las articulaciones, como puede ser el producido por el estilo de vida (trabajos pesados). 
  • La degradación del cartílago, lo que va a producir la fricción de las superficies óseas y mucho dolor. 
  • Una infección. 
Existen varios tipos de artritis: osteoartritis, la artritis psoriásica, la reactiva, la reumatoide (donde distinguimos aquella que afecta a los niños y la que afecta a los adultos), la artritis causada por gota o depósito de pirofosfatos de calcio…

Una vez identificada la causa, si no está contraindicado, se le administra la medicación al paciente. Si, tras ello, el daño o la inflamación producida no revierten, se denomina artritis crónica, y va a acompañar a la persona por el resto de su vida.

En la siguiente imagen podemos ver un caso de esta patología en un estado avanzado, severo y con cronicidad. Para ser más concretos, se corresponde con la artritis reumatoide en una persona adulta.


martes, 24 de octubre de 2017

CLÍNICA DE LA EMBOLIA GASEOSA

Cuando una burbuja de aire entra en el torrente circulatorio, dependiendo de su tamaño, va a tener unos efectos u otros en el organismo. Si esta burbuja es pequeña, la sangre va a ser capaz de disolverla sin mayor problema. Si, por el contrario, llega a los 20cc, pueden empezar los problemas.

La burbuja en el torrente circulatorio puede provocar lo que se conoce como embolia gaseosa que, dependiendo del tipo de vaso en el que se produzca y de la localización del mismo, va a resultar más o menos peligroso.

El aire actúa como un coágulo, interrumpiendo la circulación. Este corte siempre es más peligroso cuando se produce en arterias que en venas, ya que se va a detener el transporte de oxígeno y nutrientes a los órganos que estén irrigados por la misma.

A mayor cantidad de aire, supone más riesgo, ya que puede taponar arterias más grandes e importantes.

El cerebro, los pulmones y el corazón son los órganos vitales por excelencia, y donde más peligroso es que se produzca este fenómeno. Si la embolia se produce en alguna de las arterias que irriga el cerebro, dependiendo de la zona en que se dé, puede dar lugar a un ictus o un accidente cardiovascular. Si se produce en las arterias del pulmón, puede dificultar el intercambio gaseoso, dando lugar a la hipoxia de los órganos que, si se mantiene, causaría su muerte. Y si se produce en las arterias cardíacas, puede causar incluso la muerte, produciendo un infarto.
Sus síntomas no son fácilmente distinguibles, razón por la cual resultan fatales la mayor de las veces, ya que se pueden confundir con un ACV, infarto o insuficiencia pulmonar, dependiendo de dónde se produzca.

Uno de los tratamientos que más se suele utilizar es el de la cámara hiperbárica, donde se produce la recompresión.